Modernizando la gestión después de la catástrofe

Experiencia Plan Tocopilla


- Las contingencias en el mundo
- Chile, un país sísmico


La vulnerabilidad a los impactos de las amenazas naturales ha aumentado dramáticamente en América Latina, entre otros, como consecuencia de un desarrollo urbano rápido y desordenado. En muchos casos no se han tomado en cuenta las medidas preventivas adecuadas en el diseño de la infraestructura, en los sistemas de construcción ya antiguos, así como en su ubicación, en el control de la calidad de la construcción o en su mantenimiento. Sin lugar a dudas estos elementos han estado presentes en las recientes catástrofes de Tocopilla y Chaitén. Debido a la falta de conocimientos sobre el riesgo, en el pasado, se han ubicado a las ciudades en áreas peligrosas.

En nuestro país, los incentivos para aplicar políticas para la reducción del riesgo son en general débiles, pues la escasa y deficiente información difundida acerca de las amenazas impide que exista disposición y voluntad de consenso en el quehacer.

Las políticas actuales dan énfasis casi solamente a las actividades de respuesta a emergencias, las cuales gozan de una mayor visibilidad pública que la prevención. En Chile nos caracterizamos por nuestra enorme solidaridad y rapidez para llegar con la ayuda de emergencia sin embargo cuando hablamos de reconstrucción históricamente los recursos han sido limitados y, en muchos casos, la ayuda post-desastre para la reconstrucción, proveniente de ayudas internacionales, ha impedido asumir de verdad la responsabilidad de la reconstrucción y mucho menos de la prevención.

Es bien sabido la expresión “tiene que haber un desastre para que nos preocupemos”, aunque literalmente la expresión tiene una mayor connotación popular.

La gestión de la reconstrucción en los países sólo es posible si se logra el fortalecimiento de las acciones en los ámbitos tanto nacional del Estado, como nivel regional y como local, con la participación del sector privado y de las organizaciones de la sociedad civil. Por ello, se hace necesario establecer no una entidad sino un "sistema" interinstitucional de coordinación para la gestión, con la participación de entidades ya existentes de los sectores público y privado, de los diferentes sectores y programas de Gobierno. Se trata de evitar la duplicación u omisión de esfuerzos que comúnmente se presentan a causa de la visión actual, fragmentada e ineficiente, debido a la tendencia de fragmentar los problemas y las soluciones a partir de una visión parcelada o de parcelas de poder. Es lo que el Gobierno de Michelle Bachelet ha decidido evitar y corregir.

En la experiencia de Tocopilla, se están considerando varias lecciones de experiencias anteriores; se reconstruye con amplio respaldo del Gobierno Central, Regional y Local. Se han dispuesto los recursos necesarios para garantizar la reconstrucción de la ciudad sin apoyo internacional, se trabaja con una visión integral, existe una coordinación que debe continuar siendo reconocida y fortalecida como instrumento de gestión, se corrigen los problemas de los terrenos y ubicación de las viviendas mejorando las condiciones del suelo y se generan fuertes inversiones en la habilitación de sectores de la ciudad que durante años recibieron la construcción de casas sin estar preparados para ello, se considera y se practica la participación ciudadana, y la presencia público- privada.

Tocopilla se reconstruye no tan solo en función de los daños del terremoto, sino en un marco reparador de deficiencias del pasado, y con visión de futuro; comprendida la visión de modernizar la respuesta del Estado ante las catástrofes naturales, en ese contexto nace el Plan de Reconstrucción de Tocopilla, que puede ser aplicado en el contexto de catástrofes, desastres naturales o comunidades en situación de vulnerabilidad.

 

 

Hernán Ortega